sábado, 25 de octubre de 2014

A finales de los cincuenta y principios de los sesenta aparecieron los trabajos de Chris Arguiris
(1957), Douglas McGregor (1960) y Rensis Lykert (1961). Aunque los tres autores mencionados
trabajaron independientemente unos de otros, éstos establecieron un postulado común: las
personas son en esencia buenas y para estimular su desempeño la administración debe humanizar
su trabajo.
Los conceptos del comportamiento organizacional tienen una gran influencia de las teorías
motivacionales elaboradas por Abraham Maslow (1954) y Frederick Herzberg (1959).
Maslow (1908-1970), psicólogo y consultor americano, publicó en 1954 su libro Motivación y
personalidad. Su conceptualización de la motivación a partir de las necesidades influirá de manera
decisiva en el análisis de las organizaciones. Varias investigaciones no llegaron a confirmar
científicamente la teoría de Maslow. Con todo, está lo suficientemente bien estructurada como para ofrecer un esquema orientativo para el administrador.
Herzberg, profesor de la Universidad de Utah, centró sus investigaciones en los factores que
influyen en el comportamiento de las personas dentro de las organizaciones, estableciendo la
Teoría de los dos Factores. Su autoridad desplazó las ideas de satisfacción de las necesidades
económicas básicas y de supervivencia hacia necesidades sociales de más alto nivel, como las de
autoestima y realización. Todas estas ideas, entre otras, marcan la más profunda influencia de las
ciencias del comportamiento en la administración. Para muchos representa la aplicación de la

psicología organizacional a la administración.
3. EL ENFOQUE NEOCLÁSICO DE LA ADMINISTRACIÓN
A pesar de que las teorías del comportamiento tuvieron una gran influencia en la administración, y
fundamentalmente en el análisis de las organizaciones desde puntos de vista relacionados con la
psicología y la sociología, los principios planteados por los enfoques clásicos seguían estando
presentes y la forma en que enfocaban el trabajo de los directivos seguía vigente en las
organizaciones. El enfoque neoclásico pretende redimir los conceptos del enfoque clásico, pero
actualizados y matizados por conceptos más propios de las teorías comportamentales.
Algunos autores tales como Chiavenato (1990) plantean que la denominación de Teoría
Neoclásica es en realidad un tanto exagerada. Los autores que se agrupan generalmente en torno
a este enfoque del trabajo administrativo (Peter F. Drucker, Ernest Dale, Harold Koontz, Cyril
O´Donnell, William Newman, entre otros) aunque no presentan puntos de vista que sean
divergentes entre ellos, tampoco se preocupan por alinearse en torno a una determinada manera
de conceptuar la Administración, pero sí tienen una preocupación por sistematizar el trabajo
directivo como contraposición a los análisis de los teóricos del comportamiento, más centrados en
el análisis de las conductas de los trabajadores.
Todos estos autores pueden agruparse en torno a una serie de características que son las que
determinan este enfoque neoclásico (Chiavenato, 1990).
– Énfasis en la práctica de la Administración, tratando de desarrollar los principios administrativos
de forma que sean útiles y aplicables en la práctica.
– Reafirmación relativa de los postulados clásicos. Nace como una reacción a la enorme influencia
de las ciencias del comportamiento que dejan fuera aspectos económicos y formales que rodean
el comportamiento de las organizaciones. Pretenden colocar las cosas en su justo sitio, para lo
que retoman los postulados clásicos, pero sin despreciar aspectos de la teoría del comportamiento
que puedan ayudar al funcionamiento de las organizaciones.
– Énfasis en los principios generales de la Administración propuestos por Fayol. Para algunos
autores como Harold Koontz (1990) y Theo Haiman (1982), el estudio de la Administración se basa
en la presentación y discusión de principios generales de cómo planificar, cómo organizar, cómo
dirigir y cómo controlar una organización.
Como los autores clásicos, los neoclásicos buscaron establecer principios básicos, pero se
diferenciaron en sus planteamientos en considerar que estos principios no deben ser tomados de
forma rígida sino de forma flexible, pues deben ser aplicados en situaciones extremadamente
diversas. Es decir, son ampliamente eclécticos y toman conceptos tanto de las teorías clásicas
como de las teorías del comportamiento.
Las aportaciones de los autores neoclásicos tuvieron repercusiones en tres aéreas
fundamentalmente: los tipos de organización, la departamentalización y la Administración por
Objetivos (APO).
Por un lado, autores como Newman, Haiman y Money trabajaron profundamente sobre la
organización formal estableciendo tipos de organización y relacionándolos con el tipo de actividad
de la empresa, tratando de establecer la organización más adecuada en cada caso. Conceptos 
tales como «Organización lineal; organización funcional; línea-staff; comités», quedan definidos a
partir de sus trabajos.
Por otro lado Chandler, Hampton y el propio Newman se ocupan de la especialización dentro de
las organizaciones, profundizando en el tema de la departamentalización, como agrupación
adecuada de las actividades de la organización en departamentos específicos. Así plantean agrupaciones diferenciadas por funciones, por productos, por clientes o por procesos con el fin de facilitar la organización de las actividades. A partir de la década de los 50, tras la publicación en
1954 del libro de Peter F. Drucker The Practice of Management, se desarrolla la Administración por
Objetivos (APO) que constituye un modelo administrativo bastante difundido y plenamente
identificado, en palabras de Chiavenato (1990), con el espíritu pragmático y democrático de la
Teoría Neoclásica. El desarrollo de objetivos y el establecimiento de planes estratégicos para el
cumplimiento de los objetivos constituyen una de las aportaciones de este enfoque que más
repercusiones han tenido en el trabajo de los administradores. 

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