4. LAS MODERNAS TEORÍAS
DE ADMINISTRACIÓN
4.1. EL ENFOQUE DE
SISTEMAS
La teoría y la práctica de la administración han
experimentado cambios sustanciales en los años
recientes. La información proporcionada por las ciencias de
la administración y la conducta ha
enriquecido la teoría tradicional, sin embargo, durante la
década de los setenta surge un enfoque
que puede servir como base para lograr la convergencia, el
enfoque de sistemas, que facilita la
unificación de muchos campos del conocimiento.
Dicho enfoque ha sido usado por las ciencias físicas,
biológicas y sociales, como un marco de
referencia general, y puede ser usado como marco de
referencia para la integración de la teoría
organizacional moderna. Se ha definido el sistema como «un
todo unitario organizado, compuesto
por dos o más partes, componentes o subsistemas
interdependientes y delineado por los límites,
identificables de su ambiente» (Bertalanffy, 1968). La
Teoría General de Sistemas (TGS) surgió
con los trabajos del biólogo alemán Ludwig von Bertalanffy
publicados entre 1950 y 1968.
La Teoría General de Sistemas (TGS) no busca solucionar
problemas o intentar soluciones
prácticas, pero sí producir teorías y formulaciones
conceptuales que puedan crear condiciones de
aplicación en la realidad empírica. La teoría general de los
sistemas afirma que las propiedades de
los sistemas no pueden ser descritas significativamente en
términos de sus elementos separados.
La comprensión de los sistemas solamente se presenta cuando
se estudian los sistemas
globalmente, involucrando todas las interdependencias de sus
subsistemas.
La TGS se fundamenta en tres premisas básicas (Berrier,
1968), a saber:
1. Los sistemas existen dentro de sistemas. Las moléculas
existen dentro de células, las células
dentro de tejidos, los tejidos dentro de órganos, los
órganos dentro de los organismos, los
organismos dentro de culturas, y así sucesivamente.
2. Los sistemas son abiertos. Es una consecuencia de la
premisa anterior. Cada sistema que se
examine, excepto el mayor o menor, recibe y descarga algo en
otro sistema, generalmente en
aquellos que le son contiguos. Cuando el intercambio cesa,
el sistema se desintegra.
3. Las funciones de un sistema dependen de su estructura.
Para los sistemas biogénicos y
mecánicos esta afirmación es intuitiva. Los tejidos
musculares, por ejemplo, se contraen por una
estructura celular que permite las contracciones.
El concepto de sistema pasó a dominar las ciencias, y
principalmente la administración. Si se habla
de astronomía, se piensa en sistema solar, la Sociología
habla de sistema social, la Economía de
sistema monetario y así sucesivamente. El enfoque
sistemático es tan común hoy en día en la
administración que casi siempre se está utilizando, y muchas
veces inconscientemente
Se ha demostrado que las teorías tradicionales de la
administración han visto la organización como
un sistema cerrado. Esta tendencia ha llevado a no
considerar los diferentes ambientes
organizacionales y la naturaleza de su dependencia en cuanto
al ambiente. También llevó a una
excesiva confianza y concentración en los principios de
funcionamiento interno, con la consecuente
falta de comprensión y desarrollo de los procesos de
retroalimentación que son esenciales para la
supervivencia. La teoría de sistemas penetró rápidamente en
las teorías de administración por dos
razones básicas (Chiavenato, 1990):
1. Por un lado, por la imperiosa necesidad de una síntesis y
de una integración mayor de las
teorías que le precedieron.
2. Por otro lado, las Matemáticas, la Cibernética, de un
modo general y la tecnología de la
información de un modo especial, trajeron inmensas
posibilidades de desarrollo y operativización
de las ideas que convergían hacia una teoría de sistemas
aplicada a la administración.
Bertalanffy se interesó principalmente por los sistemas
abiertos. La categoría más importante de
los sistemas abiertos son los sistemas vivos. Muchos autores
hacen analogías entre las
organizaciones y los organismos vivos, destacando que la
organización crece en tamaño por el
crecimiento de las partes, ella ingiere cosas y las procesa
en productos o servicios. En este
proceso hay una entrada y una salida y un proceso intermedio
necesario para la vida. La
organización reacciona a su ambiente, ajustándose y
adaptándose a él para sobrevivir, y cambia
sus mercados, productos, técnicas, estructura. Por último,
la organización necesita de una
retroalimentación o feedback para el control del estado del
sistema.
De todas las teorías presentadas hasta ahora, la teoría de
sistemas es la menos criticada, tal vez
por el hecho destacado por Motta (1971) de que aún no ha
transcurrido suficiente tiempo para su
análisis profundo.
Las principales características de la moderna teoría de la
administración basada en el análisis
sistemático son las siguientes (Herbert, 1975):
– Punto de vista sistémico: la moderna teoría entiende a la
organización como un sistema
constituido por cinco partes básicas: entrada, proceso, salida,
retroalimentación y ambiente.
– Enfoque dinámico: el énfasis de la teoría moderna se da
sobre todo en el proceso dinámico de
interrelación que ocurre dentro de la estructura de una
organización. Este enfoque contrasta con
la visión clásica que enfatiza casi únicamente la estructura
estática. La teoría moderna no se
aparta del énfasis en la estructura, simplemente hace
hincapié en el proceso de interacción que
ocurre dentro de esa estructura.
– Multidimensional: la teoría sistémica considera todos los
niveles de la organización.
– Multimotivacional: la teoría de sistemas reconoce que un
acto puede ser motivado por muchos
deseos distintos.
– Multidisciplinaria: busca conceptos y técnicas de muchos
campos de estudio. Representa una
síntesis integradora de partes relevantes de todos los
campos en el desarrollo de una teoría
general de la administración.
– Descriptiva: mientras que las teorías más antiguas eran
normativas y prescriptivas, preocupadas
por qué hacer y cómo hacerlo, la teoría moderna busca
comprender los fenómenos
organizacionales
y dejar los objetivos y métodos al individuo.
– Multivariable: la teoría moderna tiende a asumir que un
suceso puede ser causado por
numerosos factores que están interrelacionados y que son
interdependientes.
– Adaptativa: si una organización pretende permanecer
viable, es decir, continuar existiendo, debe
adaptarse continuamente a los requisitos cambiantes del
ambiente. La moderna teoría entiende
la administración en un sentido ecológico, como un sistema
abierto que se adapta a través de un
proceso de retroalimentación.
El enfoque sistémico de la administración es básicamente una
teoría general comprensible, que
cubre ampliamente todos los fenómenos organizacionales, una
síntesis integradora de los
conceptos clásicos, estructuralistas y del comportamiento.
La teoría no rechaza la necesidad de un
proceso administrativo en los cinco pasos clásicos, ni
desprecia la estructura organizativa, pero le
introduce un concepto de sistema que permite estudiar la
administración en relación con el medio,
teniendo en cuenta todos los elementos del sistema y
permitiendo su integración.
Son numerosas las críticas que se han realizado al valor
práctico del enfoque de sistemas. Se
piensa que el enfoque es sofisticado en cuanto a conceptos y
permite reconocer la
interdependencia de las partes de una organización, pero no
plantea ningún tipo de aplicación que
permita a los administradores llevarlo a la práctica, ni
identifica las variables internas y externas
que afectan a la administración.
4.2. ENFOQUE DE
CONTINGENCIAS EN LA ADMINISTRACIÓN
La Teoría de Contingencia en un paso adelante en la Teoría
Sistémica de la Administración.
Considera a las organizaciones como sistemas abiertos, que
están en continua interacción con el
entorno, pero su marco permite identificar de manera
específica las variables internas y externas
que tienen impacto sobre las acciones administrativas y el desempeño
organizacional. Su
capacidad para ofrecer a los administradores unas líneas de
acción específica ha hecho que su
aceptación y utilización sea hoy amplísima.
La palabra contingencia significa algo incierto o eventual,
que puede suceder o no. La visión
contingente está dirigida por encima de todo hacia la
recomendación de diseños organizacionales
más apropiados a situaciones específicas. Así plantea que en
cuanto a la administración se refiere
no hay una única mejor manera de organizarse, todo depende
de las características de la
organización. La Teoría de Contingencia enfatiza que no hay
nada absoluto en la teoría
administrativa o en las organizaciones, todo es relativo,
todo depende, y así las técnicas
administrativas apropiadas para el logro de los objetivos de
la organización tienen una relación
funcional con las características de cada organización y esa
relación es del tipo «si entonces» en
lugar de las típicas relaciones causa-efecto. La Teoría de
Contingencia surgió a partir de una serie
de trabajos orientados a verificar cuáles eran las
estructuras más eficaces en determinados tipos
de empresas.
Los investigadores
Chandler (1962), Burns y Stalker (1961) y Lawrence y Lorsch (1967)
aisladamente trataron de determinar si las empresas eficaces
seguían los postulados de la teoría
clásica tales como la división del trabajo, el control, la
jerarquía, etc. Los resultados,
sorprendentemente, condujeron a una nueva concepción de
administración: no hay una única y
mejor forma de organizar, todo depende de las circunstancias
de una organización.
Estas investigaciones y estudios fueron contingentes en el
sentido en que buscaron comprender y
explicar el modo en que funcionan las empresas en diferentes
condiciones. Estas condiciones
varían de acuerdo con el ambiente o contexto. Uno de los
aspectos más interesantes de la teoría
de contingencias es el hecho de que casi todos los conceptos
administrativos son utilizados en
términos relativos y no en términos absolutos como un
continuo. Así, el modelo mecanicista
incluido en las teorías clásicas de la administración y el
modelo orgánico correspondiente a las
teorías de contingencias y sistémicas no son dos modelos
antagónicos, sino dos extremos de un
continuo de variables organizacionales. La tarea puede ser
en un extremo rutinaria
y en otro no rutinaria. La visión contingencial de la
administración pone en evidencia que las
fronteras entre diversas teorías y escuelas se hacen cada
vez más inciertas y permeables, con un
creciente y pujante intercambio de ideas y de conceptos, a
su vez estableciendo que todos los
elementos organizacionales pueden utilizarse, pero deben ser
aplicados en cada empresa en
función de las contingencias que se den en ella, es decir,
en función de cómo sean los factores que
afectan a una determinada organización. Para operativizar el
análisis de la adecuación de los
elementos administrativos en una organización, proponen como
factores a considerar en ese
análisis el ambiente, la tecnología y las características
organizacionales, considerando como
variables independientes el ambiente y la tecnología,
mientras que las características
organizacionales son consideradas como variables
dependientes.
4.2.1. EL AMBIENTE
Para la Teoría de Contingencias, el ambiente es todo aquello
que envuelve a una organización
(Chiavenato 1990), es el contexto en el cual una
organización está inserta. Como la organización
es un sistema abierto, está en permanente intercambio con
dicho ambiente, y su análisis es
fundamental para acertar con las decisiones organizativas,
ya que dichas decisiones deberán ser
diferentes según los ambientes sean homogéneos o
heterogéneos, estables o inestables.
Richard H. Hall propone como medio para analizar el ambiente
como variable independiente una
división en dos segmentos:
1. Por un lado el ambiente general, que es común para todas
las empresas y que afecta a las
mismas directa o indirectamente y en el que están incluidas
las condiciones legales, políticas,
económicas, demográficas ecológicas o culturales.
2. Y por otro lado el ambiente de la tarea, que es el
ambiente más próximo e inmediato de cada
organización, el ambiente particular que además está constituido
por los proveedores, los clientes
o usuarios, los competidores y las entidades reguladoras.
Cuando una organización escoge
su producto o servicio y cuando elige el mercado donde
pretende colocarlos, está definiendo su
ambiente de tarea (Chaveniato, 1990).
4.2.2. LA TECNOLOGÍA
La tecnología es la segunda variable independiente
contemplada por la Teoría de Contingencia y
es la que tiene influencia en las decisiones organizativas.
Todas las organizaciones utilizan algún
tipo de tecnología para realizar sus operaciones y esa
tecnología puede ser de dos tipos:
1. Tecnología incorporada: bienes físicos tales como el
aparataje o la maquinaria utilizada en la
producción.
2. Tecnología no incorporada: el conocimiento que tienen las
personas, que además, es
fundamental para la producción.
Según la Teoría de Contingencia, las decisiones
organizativas deben darse en función de la
tecnología preponderante en la organización. En términos
generales, de acuerdo con esta teoría,
según la tecnología sea incorporada (bienes y equipos) o no
incorporada (cualificación de los
técnicos) y según los ambientes sean estables o inestables,
homogéneos o heterogéneos se
aplicaran uno diseños organizativos u otros.
4.2.3.
CARACTERÍSTICAS ORGANIZACIONALES
El concepto abierto de esta concepción de la Administración
ha hecho que sea la corriente
dominante en esta disciplina desde que fuera enunciada por
Chandler como consecuencia de los
trabajos que realizó en la década de los 70, y a partir de
ese momento, la mayoría de los
investigadores parten de estas premisas epistemológicas.
Burns y Stalker (1961), afirmaron que
diferentes condiciones del entorno hacían más o menos
apropiadas diferentes estructuras
organizativas. Comprobaron que una estructura organizativa
mecanicista o burocrática era más
apropiada para entornos más estables, mientras que una
estructura orgánica, menos formalizada y
muy descentralizada, era más eficaz cuando el entorno era
cambiante. Con respecto a los autores
que realizaron sus investigaciones relacionando tecnología y
estructura organizativa,
cabría destacar a Woodward (1965) por ser de los primeros
que relacionan estas dos variables.
Las conclusiones de Woodward las sintetiza Díez de Castro
(1999) en los tres puntos siguientes:
1. El diseño organizativo está profundamente afectado por la
tecnología utilizada por la
organización.
2. Existe una fuerte correlación entre la estructura de la
organización y la previsibilidad de las
técnicas de producción.
3. Las empresas con operaciones estables necesitan
estructuras diferentes a las de las
organizaciones con tecnologías cambiantes.
Mintzberg (1995) establece además que hay unos determinados
tipos de organizaciones que
comparten unas características ambientales y tecnológicas y
que por lo tanto deberían compartir
igualmente estructuras con características muy parecidas,
proponiendo unas organizaciones
agrupadas en tipologías según sus contingencias.
Los autores que defienden la Teoría de Contingencia
pretenden sugerir estructuras más
adecuadas para situaciones específicas y muestran un gran
consenso con respecto a temas
comunes tales como:
1. Son unánimes en el rechazo de los principios universales
de la Administración. La practica
administrativa es eminentemente situacional y
circunstancial.
2. Como la práctica de la Administración es circunstancial,
el administrador debe desarrollar sus
habilidades de diagnóstico para tener la idea precisa en el
momento preciso.
3. El enfoque de contingencias es aplicable a gran número de
situaciones administrativas,
principalmente a aquellas que involucran componentes de
comportamiento.
4. Todos los conceptos planteados por las distintas teorías
administrativas son colocados en
términos relativos y por lo tanto todos son útiles según
sean convenientes para las características
de la organización concreta de que se trate.
LA NATURALEZA DEL
TRABAJO DIRECTIVO Y EL
PROCESO
ADMINISTRATIVO
El trabajo que desarrollan los directivos es inmensamente
complejo, mucho más de lo que se
deduciría de la literatura tradicional sobre el tema
(Mintzberg, 1991). Hay que analizarlo
sistemáticamente y procurar no tratar de buscar soluciones
sencillas para sus dificultades.
Lo que caracteriza, y por lo tanto ayuda a definir en gran
medida el trabajo de los directivos, es la
capacidad de ejercer la autoridad sobre otras personas en el
contexto organizacional en que se
encuentra. El trabajo de los distintos puestos directivos
son en esencia muy parecidos. El de los
capataces, los presidentes, los gerentes o los supervisores
consiste esencialmente en buscar el
logro de objetivos de la organización a través de la
coordinación de las personas a su cargo.
Las funciones directivas han sido una preocupación constante
en todos los trabajos, tanto teóricos
como empíricos, de los expertos en Administración. Todas las
escuelas de pensamiento
administrativo han tratado de sistematizar el trabajo de los
directivos. Trataremos de hacer un
pequeño recorrido por las distintas corrientes que tratan de
explicar y sistematizar el trabajo de los
directivos intentando conocer en términos muy generales cuál
es actualmente el estado de la
cuestión.
5.1. PERSPECTIVAS
SOBRE LAS FUNCIONES DIRECTIVAS
La visión principal y más extendida sobre las funciones del
directivo proviene de los autores que
hemos agrupado dentro de lo que llamamos la Teoría Clásica.
En 1916, el fundador de esta
escuela, Henry Fayol, presento sus cinco funciones
directivas fundamentales:
1. Planificación.
2. Organización.
3. Coordinación.
4. Mandato.
5. Control.
Su trabajo cobró fuerza en los años treinta, por mediación
de Luther Gulick que lo popularizó entre
los directivos a partir de las siguientes siglas: POSDCORB
(Mintzberg, 1991) y que corresponden a
las
palabras inglesas Planning, Organizing, Staffing, Coordinating, Reporting y
Budgeting, que
definiremos en su traducción española, en los mismos
términos en los que lo hace Mintzberg en su
libro La naturaleza del trabajo directivo.
– Planificar, o formarse un esquema aproximado de lo que
tiene que hacerse y de los métodos
para realizarlo a fin de alcanzar los objetivos establecidos
por la empresa.
– Organizar, o diseñar la estructura formal de autoridad
mediante la cual se compongan, definan y
coordinen las subdivisiones del trabajo, en aras del
objetivo establecido.
– Crear equipo, esto es, toda la función dirigida hacia el
personal y relativa a la contratación y
preparación del mismo, así como el mantenimiento de unas
favorables condiciones de trabajo.
– Dirigir, o la continua tarea de tomar decisiones y
encauzarlas en órdenes e instrucciones,
generales y específicas, constituyéndose así en líder de su
empresa.
– Coordinar, o la importantísima función de interrelacionar
las diferentes partes del trabajo.
– Informar, esto es, mantener informadas de lo que sucede a
aquellas personas ante quienes es
responsable, lo que incluye mantenerse informado a sí mismo
y a sus subordinados mediante
registros, investigaciones e inspecciones.
– Presupuestar, es decir, todo lo correspondiente a la
creación de presupuestos en forma de
contabilidad, control y planificación fiscal.
El concepto de funciones directivas, derivado del de proceso
administrativo de Fayol, se impuso a
partir de entonces, y todavía perdura tanto en la mentalidad
de los directivos, como en las de
profesores y estudiantes. Mackenzie, en un artículo
publicado en la Harvard Business Review en
1969, es decir, casi medio siglo después de los escritos de
Fayol, planteaba como funciones
directivas planificar, organizar, integrar, dirigir y
controlar estableciendo además, como otra ventaja
de esta sistemática para definir el trabajo directivo, el
hecho de que facilitara “una tendencia hacia
la normalización de la terminología”; de hecho, hoy en día,
está aceptado y extendido que el
trabajo de los directivos se realiza a través de lo que se
llama funciones de secuencia, y que se
corresponden con estos cinco pasos. Si seguimos con la
revisión que de las perspectivas sobre el
trabajo de los directivos realiza Mintzberg podemos
encontrar diferentes escuelas con
explicaciones distintas de dicho trabajo; así:
– La Escuela de los Prohombres con autores como Roy Lewwis,
Rosemary Stewar o Collis,
plagada de anécdotas sobre grandes directivos, pero con poca
teoría general.
– La Escuela de la Teoría de la Decisión, debida
fundamentalmente a Herbert A. Simon, con
autores como Cyert y March, que plantean las funciones continuas,
que descienden en el orden
jerárquico y que son: analizar el problema, tomar decisiones
y comunicar.
– Escuelas relacionadas con el Liderazgo, que centran su
estudio más en las características que
deben tener los directivos que en las funciones que
desarrollan.
– La Teoría de los Roles, propuesta por Mintzberg, en la que
partiendo de que la principal función
del directivo es la de ser “cabeza visible”, plantea que
partiendo de la autoridad formal, o “status”,
el directivo tiene tres tipos de roles: roles
interpersonales (cabeza visible, líder, enlace), roles
informativos (monitor, difusor, portavoz), roles de decisión
(empresario, gestor de anomalías,
asignador de recursos, negociador).
5.2. ACTIVIDADES PARA
LAS FUNCIONES DIRECTIVAS
Volviendo a las funciones de frecuencia, y siempre teniendo
en cuenta que las actividades que
realiza un directivo no es posible relacionarlas de forma
exhaustiva, dada su variedad y
complejidad, sí parece estar aceptado que forman parte de
ese hacer directivo las siguientes
actividades para:
– Planificar: pronosticar el futuro, fijar los objetivos,
desarrollar estrategias que permitan
conseguirlos, programar las acciones que permitan realizar
las estrategias propuestas y
presupuestar los medios necesarios.
– Organizar: establecer la estructura, delinear las
relaciones entre las personas y describir los
puestos de trabajo.
– Integrar: seleccionar a las personas más adecuadas,
orientar y adiestrar para el puesto de
trabajo.
– Dirigir: delegar autoridad, motivar a las personas hacia
un trabajo excelente, coordinar para
superar las diferencias y administrar el cambio.
– Controlar: fijar sistemas de información útiles,
desarrollar estándares y medir resultados tomando
medidas correctoras si es necesario y premiar el trabajo
bien hecho.
SÍNTESIS
Para finalizar, podríamos concluir que:
1. La administración constituye una actividad importante en
una sociedad pluralista que se basa en
el esfuerzo del hombre a través de las organizaciones.
2. La tarea básica de la administración es hacer las cosas a
través de las personas, con los
mejores resultados. En cualquier tipo de organización humana
se busca la eficiencia y la eficacia.
3. El contenido de la administración varía conforme a la
teoría que se considere: para la
administración científica son los métodos y procesos de las
actividades que realizan los
trabajadores; para la teoría del proceso administrativo la
administración implica seguir los catorce
principios organizativos a la hora de organizar el trabajo;
para la teoría del comportamiento se
deben buscar los resultados a través de condiciones que
permitan la integración de las personas
en los grupos sociales y la satisfacción de las necesidades
individuales; los autores de la teoría
neoclásica buscan un equilibrio entre conceptos de las
teorías clásicas y de las comportamentales
que permitan el trabajo de los directivos; a la teoría de
sistemas le preocupa principalmente
la influencia del ambiente tanto externo como interno, en la
organización; y por último, la teoría de
contingencias es integradora de todos los elementos de las
distintas teorías, condicionando su
aplicación al estudio de las contingencias de cada
organización.
4. El objeto de la administración es la propia actividad
profesional de gestión en cualquier
organización. Al principio, el objeto de la administración
era simplemente la actividad fabril;
después se extendió a las empresas industriales y más
adelante a todo tipo de organización
humana.
5. La administración en la sociedad moderna se volvió vital
e indispensable. En una sociedad de
organizaciones, la administración sobresale como factor
clave, tanto para mejorar la calidad de
vida como para la solución de problemas más complejos que
afectan a la sociedad de hoy.
6. Sistematizar el trabajo y delimitar las funciones de los
directivos es parte fundamental del papel
de la Administración como disciplina.
INTEGRANTES:
LUIS FERNANDO RIVAS FRANCO. 15971
MARIA CLAUDIA SARMIENTO ALVAREZ 11443
ALEX HERNANDEZ PEREZ 16861
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